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¿Buscas un coche de ocasión eléctrico? Actualmente tenemos 288 anuncios en la web. Sin emisiones locales y silencioso, el eléctrico convence para los trayectos urbanos y periurbanos.
El eléctrico de ocasión se ha convertido en un mercado real y no en una curiosidad, con oferta suficiente en utilitarios y SUV compactos para poder comparar de verdad.
Una sola cosa decide una compra eléctrica, y no es el kilometraje: el estado de salud de la batería de tracción. Todo lo demás se deriva de ahí.
De los 166 BMW Serie 2 de ocasión publicados ahora mismo: el 46 % son diésel. el 70 % tienen cambio automático. La mitad cuestan menos de 20.000 €.
Los anuncios provienen tanto de particulares como de profesionales, con el kilometraje, el año y el modelo indicados en cada ficha, para que encuentres fácilmente el vehículo eléctrico que se ajuste a tu presupuesto y a tu uso. Cada anuncio muestra el año, la motorización, la potencia, el kilometraje, el tipo de cambio y el precio, además de la ubicación del vehículo y el tipo de vendedor. A partir de ahí puedes afinar la selección o ampliarla a las categorías vecinas que aparecen abajo.
Una batería pierde capacidad con el tiempo y el uso, y el ritmo varía enormemente según cómo se haya cargado y el clima en el que haya vivido. Dos coches idénticos con el mismo kilometraje pueden diferir de forma apreciable.
Pide un diagnóstico del estado de salud. Es una prueba sencilla y lo más útil que puedes obtener antes de comprar.
Comprueba la garantía de la batería por separado de la garantía general del vehículo: suele durar más y lleva un umbral de capacidad por debajo del cual se aplica. Pide esas condiciones por escrito.
En algunos coches antiguos la batería se alquilaba en lugar de venderse con el vehículo. Eso cambia por completo el coste real y debe aclararse primero.
La autonomía anunciada se mide en condiciones normalizadas. La real depende mucho de la velocidad y la temperatura: un trayecto invernal por autopista es el caso más desfavorable y puede quedar bastante por debajo de la cifra.
La conducción urbana y periurbana es lo contrario: la frenada regenerativa recupera energía en cada deceleración, y la autonomía real supera a menudo las expectativas.
La pregunta práctica, por tanto, no es la cifra de catálogo sino si tus trayectos habituales caben con holgura dentro de ella en invierno.
Cargar en casa o en el trabajo cambia por completo la ecuación. Sin eso, un eléctrico depende de la recarga pública, más cara y menos previsible.
Comprueba qué estándares de carga y qué potencia máxima admite el coche: varían entre generaciones y determinan cuánto dura una parada en autopista.
Menos piezas en movimiento significa menos mantenimiento rutinario: sin cambios de aceite, sin embrague, sin escape. Los frenos suelen durar más gracias a la regeneración, lo que a la inversa puede permitir que los discos se oxiden en un coche poco usado: conviene comprobarlo.
Los neumáticos se desgastan más rápido que en un térmico equivalente por el peso y el par instantáneo.
Los eléctricos son además los mejor situados frente a las zonas de bajas emisiones, cuyas restricciones siguen endureciéndose.
Un eléctrico conviene a trayectos diarios previsibles con acceso fiable a la recarga. Sin carga en casa o en el trabajo, el argumento se debilita mucho.
Los enlaces de abajo permiten afinar por carrocería, cambio o presupuesto.