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¿Buscas un coche de ocasión con cambio automático? Actualmente tenemos 8126 anuncios en la web. Más cómodo en ciudad y en autopista, el cambio automático convence a cada vez más compradores.
El cambio automático representa hoy una parte creciente del mercado. El auge de los híbridos y eléctricos, donde es de serie, lo ha acelerado, hasta el punto de ser la norma en varios segmentos.
En ocasión eso significa una oferta amplia pero muy heterogénea: bajo una misma palabra se esconden cuatro tecnologías con comportamientos, costes de mantenimiento y fiabilidades muy distintos. Es lo principal que hay que entender antes de comprar.
De los 17 Volkswagen Golf Plus de ocasión publicados ahora mismo: el 65 % son diésel. el 88 % tienen cambio manual. La mitad cuestan menos de 10.000 €.
Los anuncios provienen tanto de particulares como de profesionales, con el kilometraje, el año y la motorización indicados en cada ficha, para que encuentres fácilmente un coche con cambio automático que se ajuste a tu presupuesto y a tu uso. Cada anuncio muestra el año, la motorización, la potencia, el kilometraje, el tipo de cambio y el precio, además de la ubicación del vehículo y el tipo de vendedor. A partir de ahí puedes afinar la selección o ampliarla a las categorías vecinas que aparecen abajo.
El cambio de convertidor de par es el más antiguo y el más suave. Encaja bien el par, conviene a vehículos pesados y al remolque, y suele ser robusto. A cambio pesa y consume algo más.
El cambio de doble embrague encadena las relaciones muy rápido y sin ruptura de par. Es el más agradable en carretera abierta, pero el más exigido en ciudad: las maniobras repetidas y los atascos fatigan los embragues y la mecatrónica, dos reparaciones caras.
El cambio CVT, de variación continua, no tiene relaciones fijas. Es muy suave en ciudad y sobrio, pero produce un efecto de embalamiento del motor al acelerar que a algunos conductores no les gusta. La prueba es imprescindible.
El cambio automatizado de un solo embrague es un manual con los cambios automatizados. Se encuentra sobre todo en cilindradas pequeñas de generaciones anteriores. Su funcionamiento a tirones es el reproche más frecuente del segmento: hay que probarlo antes de decidirse.
La ficha del anuncio suele precisar el tipo exacto. Cuando no lo hace, la motorización y el segmento del vehículo dan una buena indicación.
La ganancia es mayor donde más se cambia de marcha: circulación densa, trayectos casa-trabajo urbanos, atascos largos. La comodidad allí no admite comparación con un manual.
En trayectos largos de autopista la diferencia se reduce: el manual va en la relación más alta y el automático no aporta mucho más, salvo la gestión de las deceleraciones.
También facilita la conducción a quien tiene limitaciones físicas, y es obligatorio para remolcar en ciertas configuraciones. En un vehículo pesado, el par disponible en todo momento cambia notablemente el arranque en cuesta.
La idea de que el automático consume más ya no es cierta en las generaciones recientes. Los cambios de siete, ocho relaciones o más mantienen el motor en su rango de rendimiento mejor que un conductor medio, y la diferencia se ha invertido en muchos modelos.
El sobrecoste está en otra parte: una versión automática se negocia generalmente más cara que la manual equivalente, a igual edad y kilometraje. Parte de esa diferencia se recupera en la reventa, ya que la demanda también es mayor.
El mantenimiento es la partida real a anticipar. Muchos fabricantes prescriben un cambio de aceite de la caja a intervalos, y omitirlo es una de las causas de avería más frecuentes. La factura debe figurar en el libro.
La prueba cuenta aquí más que en un manual, y debe hacerse en frío y luego en caliente, en ciudad y en carretera.
En frío, los primeros cambios deben ser limpios y sin tirones. Un retraso marcado al engranar la marcha atrás o la posición D, sacudidas al pasar las primeras relaciones o un patinaje perceptible bajo aceleración son señales a tomar en serio.
En un doble embrague, presta atención a las maniobras lentas (aparcar, arrancar en cuesta), donde los defectos aparecen primero. En un CVT, escucha el comportamiento del motor al acelerar con firmeza.
Comprueba por último que no hay testigo de motor ni de caja en el cuadro, incluido uno que se encienda brevemente al arrancar, y pide el historial de cambios de aceite de la caja.
Si tu uso es mayoritariamente urbano o periurbano, el automático cambia el día a día y justifica su sobrecoste. Si conduces sobre todo por carretera y autopista, o si el precio de compra es decisivo, el manual sigue siendo más barato de comprar y de mantener.
En un híbrido o un eléctrico la pregunta no se plantea: la transmisión es automática por construcción.
Los enlaces de abajo permiten afinar por carrocería, motorización o presupuesto.